Un menú degustación no es solo una forma de comer. Puede ser una manera de recorrer una idea, de entrar en el lenguaje de una cocina y de dejar que cada plato marque el paso siguiente.
En Sentiero, la experiencia se construye a través de dos caminos: Sentiero en plena naturaleza y Sentiero entre las nubes. Dos recorridos distintos, pero unidos por una misma forma de entender la gastronomía: respeto por la materia prima, atención a la temporada, libertad creativa y una relación profunda con la Isla de Elba.
Cada camino propone una manera diferente de acercarse al proyecto. Ninguno busca imponerse. Ambos invitan a dejarse guiar.
El menú como recorrido
La cocina de Sentiero no parte de una carta fija. Se inspira en aquello que la temporada y el territorio ofrecen en cada momento. Esta decisión permite que el restaurante permanezca en movimiento y que cada experiencia conserve una relación directa con el presente.
El producto disponible, las hierbas, el clima, la inspiración del día y la lectura que la cocina hace de cada ingrediente influyen en la composición del menú. La cena no se entiende como una fórmula cerrada, sino como una secuencia viva.
Por eso, hablar del menú en Sentiero es hablar de recorrido. Cada pase forma parte de un conjunto y encuentra sentido dentro de una experiencia más amplia.
Sentiero en plena naturaleza

Es el camino más ligado a la tierra. Un recorrido estacional vegetal que nace de lo que crece, de las hierbas espontáneas, de los matices del mundo vegetal y de una mirada profundamente mediterránea.
No se trata únicamente de una propuesta sin protagonismo animal. Es una forma de explorar el territorio desde otra sensibilidad. La cocina observa el producto vegetal con atención, busca sus posibilidades y permite que aparezcan texturas, aromas y equilibrios menos evidentes.
Este camino invita a detenerse en lo sutil. A comprender que la intensidad no siempre necesita exceso y que la naturaleza puede expresar una enorme complejidad cuando se trabaja con respeto, técnica e intuición.
Sentiero entre las nubes
Representa la expresión más libre e instintiva de la cocina de Sentiero. Su nombre ya sugiere movimiento: una forma que cambia, se transforma y no pertenece nunca del todo a una estructura definitiva.
Este recorrido permite a la cocina avanzar sin mapas rígidos, dejándose guiar por la inspiración diaria y por aquello que el producto permite en cada momento. Técnica, creatividad e intuición dialogan para construir una experiencia más abierta, ligera y cambiante.
La libertad, sin embargo, no significa falta de dirección. Cada decisión busca equilibrio. Cada plato debe encajar dentro del conjunto y aportar sentido al recorrido.

Dos caminos, una misma identidad
Aunque los dos menús proponen sensibilidades distintas, ambos nacen de una misma identidad. Sentiero entiende la gastronomía como una experiencia completa, donde cocina, sala, tiempo y territorio se integran de manera natural.
La diferencia entre un camino y otro no está en la importancia de la experiencia, sino en la forma de vivirla. Uno mira con mayor profundidad hacia el mundo vegetal. El otro se abre a una expresión más libre de la cocina. Los dos comparten la búsqueda del equilibrio y el deseo de construir una cena coherente de principio a fin.
En ambos casos, el comensal no elige únicamente qué comer. Elige cómo dejarse acompañar.
Dejarse guiar
Vivir un menú degustación en Sentiero implica confiar en el camino. Aceptar que cada plato llega en su momento, que las pausas también forman parte de la experiencia y que el sentido del conjunto aparece poco a poco.
Sentiero en plena naturaleza y Sentiero entre las nubes son dos formas de entrar en ese lenguaje. Dos maneras de descubrir una cocina que no busca repetirse, sino evolucionar con la temporada, con el producto y con la sensibilidad de quienes la hacen posible.
Porque a veces el mejor modo de comprender una cocina no es elegir un destino, sino empezar a caminar.